A punto de tomar el tren

Felicidad pura. "De Rosario a Tucumán" (Hit del viaje)

Casa de tucumán. En la capital, San Miguel.

Dando vueltas por la ciudad...

Seguimos sentadas despues de 18hs. en el tren.

No hay palabras para describir...

En el camping municipal de Tafi del Valle. A punto de partir para Amaicha.

De Rosario a Tucumán

[Extracto de una entrada de blog “Donde me lleve el viento”]

A decir verdad, mi blog no es sobre viajes “tradicionales”. En ningún momento me agarro un acto de rebeldía y decidí salirme del sistema para realizar viajes místicos. O a lo mejor algo de eso tienen, pero mi vía es otra y mi propósito tiene que ver con la curiosidad y con un cambio interno, más que con vivir hipeando. Yo elegí o elijo maneras más seguras, pero ojo! no descarto la posibilidad de que en algún momento decida viajar de otra forma.

Mi primer viaje sola (solo en compañía de una amiga) es al Noroeste argentino: El lugar que me inspiró a seguir haciéndolo.

 

(Traté de conservar el texto original. El que escribí…uf! Casi 5 años atrás (si, ya sé…Cómo pasa el tiempo, eh?)). Y aquí va:

 

Si bien no sé cuál es la fecha exacta en que comenzó esta travesía, es decir, no me acuerdo cuando fue el día que decidimos emprender el viaje, todo surgió de una disparatada reunión en casa de Carla, con la idea de organizar un viaje al sur de la República; que obviamente al comienzo no fue tomado en serio.

Nuestras vidas no se detuvieron pero, un día se me ocurrió, que en vez de hacer un viaje al sur, con esa plata irnos a Salta, más exactamente al tren de las nubes. Carla se copó con la idea, así que nuestro destino seria Salta.

Pasado un tiempo, nos enteremos en las noticias (fucking noticieros amarillistas) que dos francesas habían sufrido violaciones seguidas de muerte incursionando la quebrada de San Lorenzo (Salta). Como resultado de esto Carla quiso desistir del plan. En ese momento ya éramos tres futuras viajeras ya que Paula se había sumado a la aventura. Lo que no sabíamos era que Paula iba a abandonarnos tan fácil y rápidamente; con excusas sobre historias que le habían contado, textuales palabras: “el norte es tierra de nadie”. Obviamente mi desagrado fue mayor al darme cuenta que al final era yo la única que seguía en pie. Pero por arte de magia, o mejor dicho, por arte de convencimiento Carla se sumó nuevamente al reto.

Los primeros y más importantes datos nos los brindo Juliana, amiga de Carla, quien ya había viajado al Noroeste, y por lo tanto nos dio mucha información sobre los posibles recorridos y visitas turísticas en esa zona. Así que de acuerdo a su mapa de ruta nuestro destino original iba a ser: Tucumán, Salta y Jujuy.

La cuenta regresiva había comenzado. Terminamos de cursar, de rendir las materias de diciembre y a mediados de Enero diseñamos lo que sería: EL MEJOR VIAJE DE MI VIDA!

El recorrido comenzaría en Rosario, saliendo en tren desde la estación norte, del cual ya contábamos con los pasajes hacía dos meses, ya que había que comprarlos con ese tiempo de anticipación.

Realizamos una lista con las cosas que llevaríamos cada una y empezamos a contar los días hasta que por fin llego el bendito 27/02/2012. El día anterior  ya había preparado mi bolso, tomado la carpa y bolsa de dormir, y luego el cole con destino a Baigorria, donde me esperaba Carla. Dormiríamos para al otro día partir. Una cosa que me olvidaba: esa noche (26/02/2012) vimos una película llamada “El Camino”, en la cual aparece un personaje que recordaremos a lo largo de todo el viaje: EL RAMON!, y su frase célebre: AY, RAMOOON!

Lily nos preparó unos sándwiches de milanesa que horas antes habíamos ido a comprar con Carla al super de Rondeau para que tuviéramos algo para comer durante el viaje.

Alrededor de las 16:00hs estábamos en la estación donde nos esperaba Gonzalo Ramón y donde aguardaríamos la llegada de nuestro siguiente medio de transporte! … que felicidad!!!

Subimos al tren, que llego con solo una hora de retraso (creimos que iba a ser peor) y mientras Carla se despedia de Gonza hablando por celular y saludándose por la ventanilla yo me dispuse a acomodar algunas cosas y luego sentarme tranquilamente en el asiento que nos correspondía.

Resulta que enfrentada a nosotras se ubicaba una señora (muy parecida a Sandra Mianovich) con un carácter muy particular; a la cual no tuvimos que soportar por mucho tiempo ya que los encargados del mantenimiento del tren no tardaron en girar el asiento hacia el otro lado.

Las primeras indicaciones fueron las de cerrar las ventanillas por lo menos hasta salir de Rosario, por si alguien se dignaba a apedrearnos. Lo cierto es que el tren era muy lindo, si bien contaba con diferentes clases y la nuestra era Primera, siguiendo a la clase turista (la peor), se encontraban también las clases pulman y camarote. Y para mi sorpresa, en el vagón del medio (el que dividía primera de pulman) se encontraba un barcito, muy original y lindo. Hay que reconocer que era un tren que estaba bien atendido y el baño (una de las cosas más importantes, sino es la más importante) estaban limpios, ya que los limpiaban cada dos por tres.

Como el viaje duro 18 horas, con paradas en Rafaela, Ceres, La Banda (Sgo del Estero) y una más que no me acuerdo ya que estaba durmiendo, nos inventamos unas canciones que agregare al finalizar el relato. Entre mates, siestas, risas, cantos y mensajes llegamos a San Miguel.

A medida que iba entrando el tren la gente que vivía al costado de las vías nos saludaban, la mayoría eran niños. Capaz que al tren lo crearon para que la gente vea las dos realidades de las ciudades, porque esa población vivía humildemente.

Al bajar del tren y emocionarnos porque habíamos llegado a destino y el tren no se había roto (estábamos preocupadas días antes por la tragedia de 11) fuimos a sacar los pasajes para la vuelta, pero Oh! Sorpresa! El tren no salía hacia Rosario hasta el 14 de Marzo y solo quedaban bacantes asientos en Turista; así que decidimos ir a la estación de ómnibus y pagar un cole para la vuelta. Nos iba a salir más caro pero teníamos que volver antes de esa fecha porque las dos rendíamos finales.

En la misma estación (de trenes) había muchos remiseros que nos ofrecieron llevarnos por $60 a Tafi del Valle, nos pareció caro y luego lo comprobamos cuando un chico nos trajo un folleto de un hostel del cual era empleado o administrador y nos dijo que iban a arrancar la cabeza, que era preferible tomarnos un cole, así que eso hicimos. Pero eso no es todo, nos querían cobrar $30 para llevarnos hasta la terminal de ómnibus, así que decidimos caminar, con todos los bolsos, no daba más. Al cruzar la calle llegamos a una plaza, muy linda por cierto, y a lo lejos reconocí a Garay (el cuidador del tren, al que le hicimos una canción porque pensamos que era mala onda al comienzo, de hecho Carla no lo quería), nos levantó la mano y nosotras hicimos lo mismo…habrá dicho: estas pendejas rompe huevos! Jajaja. Bueno, seguimos nuestro camino y a 3 cuadras nos encontramos con unos chicos de Capital Federal que iban para el mismo lugar que nosotras asi que caminamos con ellos, primero pasando por una farmacia para comprar la bendita manteca cacao que tanto ame por 11 meses.

Esperando que el semáforo cambie a color verde en una esquina, una señora caída del catre, digo del cielo, se apareció y me agarro del hombro:

-Te doy un consejo-me dijo

Con Carla nos miramos con cara de: chau! En la siguiente esquina nos secuestran, nos violan y tiran nuestros cuerpos esculpidos a La Mate De Luna.

-Mucho alcohol…-volvio a decir. Vieja borracha pensé de pronto.

- …Y Macril…Para la cara digo. Increíblemente la señora me estaba dando consejos sobre hacer desaparecer los granos de mi cara.

Luego de esa advertencia seguimos caminando, quejándonos por lo pesado de los bolsos (yo sola en realidad, Carla tenia una mochila re comoda…aunque era mas grande que ella) y de vez en cuando intercambiando palabras con los Porteños. Luego de caminar unas largas cuadras hasta la calle 24 de Septiembre (me la acuerdo y todo), hicimos dos cuadras mas y nos tomamos un taxi, porque mis pobres manos no soportaban mas llevar el pesado bolso y el calor era insoportable, sumado a que nos quedaban unas cuantas cuadras para llegar a la terminal.

El taxista muy buena onda nos llevó y nos cobro solo $10, nos dijo que los remiseros nos habían mentido; que un viaje hasta la terminal no estaba lo que ellos nos querían cobrar y menos lo estaba el pasaje a Tafi. Después que el hombre renegara un rato sobre lo poco que cuidan el turismo sus “compatriotas” tucumanos, entramos a la terminal y sacamos los boletos para Rosario para el dia 10/03, dejamos los bolsos en una guardería y partimos a recorrer la ciudad. La verdad que muy hermosa, me encanto:

Fuimos a la famosa Casa de Tucumán y nos tomamos fotos en la entrada, patio y algunas habitaciones. Hasta que llegó el momento del que renegué por más de dos días, y fue cuando quise sacar una foto a la sala donde se había firmado la independencia y un buen hombre me lo prohibió. Gracias  al carácter y temperamento que me caracteriza se ligó unas cuantas hermosas puteadas.

No teníamos mucho tiempo para recorrer asi que anduvimos por ahí cerca mirando las artesanías en una placita donde se encontraban diferentes carteles educadores que explicaban más o menos como era la vida colonial. (/)/()/(

Volvimos a buscar nuestros bolsos, transpiradas y con la botella de agua ya vacía, sacamos boletos para Tafi en el que fue nuestro amigo transporte: el Aconquija.

El viaje duro más o menos 3 horas y el paisaje era increíble. El camino estaba rodeado de montañas y debido a que la ciudad quedaba arriba de los 2000mts debíamos subir haciendo zig-zag entre las mismas. Fue inexplicable e irreal para mis ojos ver tanto verde y tan alto, era el paraíso. De un lado podías observar las montañas con todo su bosque y del otro el rio, que si bien no acarreaba demasiada agua estaba hermoso.

Lo que más me gusto del viaje fue que por más que describas los paisajes y lugares que visitamos, jamás de los jamases te los vas a imaginar tan pero tan maravillosos como yo los vi, como son realmente. Te puedo mostrar miles de fotos y contar detalladamente como era todo pero lo mejor es vivirlo en carne propia, esos momentos de paz, de relajación y libertad infinita que te daban. Fue como un viaje a otra realidad, porque la de acá ya apestaba y porque está bueno de vez en cuando darse el lujo de hacer un viaje y conocer lo hermoso que es este país. Realmente quede deslumbrada de tan fantástica belleza.

Llegamos a Tafi del Valle (Puerta de entrada al Valle)

Lo primero que hicimos cuando llegamos fue sacarnos fotos y hacer voces tiernas llamando a las llamitas que se encontraban encerradas en un corral en la esquina de la terminal…me encantaron esos animales, son muy chistosa sus caras y más cuando comen algo.

Lo feo de todo el viaje fue acarrear con los bolsos y esta no fue la excepción. Luego de caminar unas cuaaaantas cuadras, llegamos al camping municipal: no era una belleza, pero para pasar la noche estaba más que bien. Lo primero que hicimos fue armar la carpa y deshacernos de los bolsos. Carla no tuvo mejor idea que comerse el Sandwich de milanesa que quedaba, que por supuesto le cayó mal. Acto seguido nos pegamos un baño, lavamos la ropa (había llevado un jabón para lavar la ropa y lo perdimos el primer día en el lavadero del camping, que raro) y decidimos ir a dar una vuelta por la ciudad. Lo que más me gusto de Tafi, además de que estaba rodeado de cerros y montañas, eran las calles, todas eran en curva, no como en las ciudades grandes que las manzanas y calles están todas encuadradas. La felicidad que sentimos al no acarrear los bolsos fue mortal. Paramos en un almacén para comprar cigarrillos, seguimos caminando, cruzamos una plaza, descubrimos la información turística para visitar y preguntar principales atracciones al día siguiente; y doblamos en la calle Perón hasta un restaurante. Teníamos que probar comidas originarias de ahí, asi que pedimos un tamal y una humita: excelentes!

Terminamos de comer y como estábamos muertas nos fuimos al camping a dormir.

A las 6 a.m Paula me llama por teléfono, preguntándome que estaba haciendo (wtf?), aunque el verdadero motivo de su llamado era para contarme que el 24 de marzo había una Bizzare Party con Miranda!. Ella estaba totalmente emocionada y  yo…re dormida.

Nos despertamos a las 8, pasamos un poco de frio a la noche pero que mejor que un mate cocido para calentarnos un poco. Apenas me levante me note que tenia la oreja hinchada, supusimos que el arito me la había infectado. Guardamos un poco de plata en la carpa y salimos. Un dia esplendido. Este dato no es relevante pero si muy cómico:

Cerca de nuestra carpa había una familia. La abuela y los dos nietitos estaban jugando a las cartas, y la abuelita dice algo asi como que el mas grande se había robado puntos, que era un tramposo, y él le contesta con una frase que nos quedó para todo el viaje: -YO NO ME HE SHOBADO NINGUN PUNTO (después descubrimos que tal vez se trataba de una familia santiagueña por el tono de la voz). Pero no termina acá. Los hermanitos se estaban peleando y la abuela les dice:

-Los hermanos no deben pelearse. Tu, pídele perdón a tu hermano.

-Perdón-dice el más grande

-Y tu también

-También-Dice el más chico.

Qué manera de reírnos.

Ahora si, continuemos…Lo primero que hicimos fue ir a la información turística donde nos dieron un mapa y explicaciones de lo que podíamos hacer, según Carla de mala gana. A mi me pareció simpático el chico. Es que ella ya venía de un altercado con unas chicas que le habían hecho burla al pedirle una foto (seguro fue por la tonada distinta, pero igual, se le rieron en la cara jajaja). Salimos en busca de bicicletas, así podíamos recorrer más cosas, pero resulta que de todos los lugares a los que nos mandaron ninguno estaba alquilando. Mientras tanto encontramos unas casas muy hermosas, y yo ya me quería quedar a vivir ahí.

Unos de los puntos que nos marco el chico de la información fue la cruz del cerro así que decidimos ir hasta allí. Antes pasamos por un puente y bajamos  a tocar el agua del arroyo que era tan transparente y fría que te daban ganas de llenar botellas y tomártelas todas. De hecho probamos el agua, era rica. Yo enfrié el agua que llevábamos en la botella re emocionada.

El camino hacia la cruz fue muy pesado, tuvimos que subir un cerro lleno de rocas. Pero cuando llegamos arriba no había mas lugar para quejas, porque el paisaje era hermoso. Nos comimos unas manas con picadillo (nuestros compañeros los primeros días) y sacamos unas fotos. Después de un rato llegaron a la cima dos chicos, intercambiamos dos palabras y nos fuimos, pero al saludarlos Carla se pego un resbalón tan chistoso que nos fuimos riendo hasta la base del cerro. 

Luego de la caminata (empezamos a las 12 y volvimos a las 3, SIN PROTECTOR) nos fuimos al camping y empezó a llover. Teníamos que irnos lo antes posible para que no nos agarre la noche en nuestro próximo destino y porque no queríamos pagar un dia mas en el camping. Nos dormimos una siesta. Armamamos la carpa, los bolsos y salimos de ahí!

Pasamos nuevamente por el corral de las llamitas, nos reimos de sus caras un rato y llegamos a la terminal. Como teníamos que esperar una hora aproximadamente no tuvimos mejor idea que tomar una chocolatada fría que habíamos comprado en un almacen y clavarnos dos empanadas calientes, riquísimas! Como nos ibamos a perder esas empanadas!

Nos pusimos a hablar con unos chicos de Bs As que nos contaron que hace un monton están viajando, recorriendo y trabajando por Argentina. Carla fue a preguntar dos veces si podíamos sacar al boleto y el hombre de la ventanilla, de mala gana le contesto que esperaramos a que llegara el colectivo. Asi que eso hicimos, sacamos los boletos cuando llego y nos subimos al micro. Resulta que antes de subir nos cruzamos a los chicos de capital que viajaron en el tren con nosotras, con los que caminamos unas cuadras en San Miguel y un par de chicas que se sentaron en los asientos paralelos a los nuestros.

Subimos al cole y en consecuencia a la mezcla que habíamos hecho antes Carla vomitó en el baño. Lo que pasa es que la ruta estaba llena de curvas. No se veía nada, solo las luces de todo Tafi allá abajo, increíblemente hermoso.

Llegamos a Amaicha (Punto de encuentro) cerca de las 23:00hs y bajamos con unas chicas que eran pareja, de Bs As (una era brasilera igual) y nos fuimos con ellas al primer camping que encontramos caminando derecho de la terminal de Amaicha.

Amaicha era un pueblito humilde, pero por demás de tranquilo. La conclusión que sacamos es que la gente está acostumbrada a vivir así, todos tienen su casita, su negocio, su motito y auto. Las calles son de tierra y algunas de arena con piedras. Me sentí como en Maciel, por la tranquilidad.

Armamos la carpa. El piso era de tierra, así que estaba más duro que el Pity. No nos bañamos ni tampoco comimos mas nada. Nos fuimos a dormir.

Cuando nos levantamos al otro día mi oreja no daba más de lo hinchada que estaba y ya me había tomado todo el cachete. Tenía todo amarillo, asi que decidimos ir al hospital. El médico me receto unos antibióticos y además MACRIL. Le preguntamos si de verdad era bueno para los granos y nos dijo que lo que hace ese producto es desinflamar. Supuestamente me pico algo (calculamos que una arañita) y como tengo piel sensible se me inflamo de esa manera.

Asi que tuvimos que ir a la farmacia a comprar esas cosas, luego compramos carbón y fuimos al camping a hacer arroz con salchichas. No se hacía mas (resulta que no lo hicimos con llama, sino solo con brasas, error), lo comimos super crudo pero teníamos hambre asi que pasó igual. 

Despues de comer esa comida exquisita nos fuimos al museo de la Pachamama, el mejor de todos. Nos contaron muchas cosas interesantes sobre los diaguitas y demás tribus calchaquíes. Grabamos el video "Que te pincha el cardo" para una amiga, recorrimos un par de salas y me compre un Siku (:D).

La próxima aventura la hicimos en bici. Tuvimos que esperar que abriera el negocio. Nos fuimos por unos caminos muy raros, llenos de arena y supuestamente nuestro destino era el dique, pero llegamos hasta Los Azos y preferimos ir al Eco museo,porque nuestras piernas no daban mas (sumado a que a mitad de camino vimos un puesto de pan casero...cómo resistir a la tentación?) Esto era una escuela que quedaba arriba de un cerro, toda enrejada que nos dio miedo al principio. Ahí nos atendió un abuelito y nos mostró con toda su paciencia el museo y la escuelita, muy lindos. Nos contó también muchas historias interesantes.

Volvimos a Amaicha con la lengua afuera. Nos quedaba una cosa mas por hacer y era ir hasta la virgen que ataja un gol (jajaja). Llegamos, nos sacamos unas fotos y yo me choqué un palo del techo por hacerme la Jean Claude Van Damme. Le devolvimos las bicis al chico que nos las alquilo y nos fuimos al camping.

Me olvidé de contar que debido a que el día anterior subimos el cerro en Tafi sin protector estábamos todas flechadas, así que cuando encontramos aloe en una rotonda lo llevamos para el camping y la señora nos lo puso en la heladera hasta que volviéramos. Nos bañamos, y empezamos a ponernos Aloe primero, luego crema, tanto para las quemaduras como para la oreja y hielo para mi frente por el cabezazo al palo.

Compramos unos chorizos Paladini y esa noche comimos unos choripanes. Mientras estábamos esperando la comida llegan al camping los porteños (los de San Miguel) que se sorprendieron al ver un sapo. No hicimos nada más que comer y a dormir porque estábamos muertas.

A la mañana temprano nos fuimos hasta la plaza a tomar un remis que nos lleve hasta las ruinas de Quilmes. Encontramos uno muy bueno que además de llevarnos y esperarnos, nos contó muchas cosas sobre los rituales a la pachamama, la apacheta y demás historias originarias de la zona de los valles calchaquíes.

Subimos hasta los Pucaras y nos sacamos unas fotos. Un guía nos contó un poco de la historia de estos pueblos. De hecho, para destacar y rescatar información, los Quilmes luego se transladaron a Bs As y por eso le pusieron el nombre de esta tribu a la localidad.

 

 Volvimos al pueblo, como ya habíamos armado y acomodado los bolsos nos fuimos a la “terminal” a esperar El Aconquija que nos llevaría a Cafayate.

Mientras íbamos en el cole mirando por la ventanilla cantamos canciones infantiles para divertirnos, mientras atravesábamos paisajes de película. Pobre la mina que iba sentada delante de nosotros.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *