Moers. Alemania 2010

La verdad que en esta perspectiva y después de haber pasado 10 años, ya no me acuerdo a ciencia cierta si fue un viaje que me gustó o no. Lo que si puedo rescatar es que fue mi primera experiencia viviendo y “viajando” fuera de Argentina. 

Fue la primera vez que pude practicar mi inglés fuera del ámbito académico y me sentí demasiado cómoda. 

No lo quiero hacer tan largo porque la verdad que no creo haya sido un viaje tan relevante. Puedo rescatar cosas que hasta el día de hoy llevo conmigo.

Las semanas que pasé en Alemania fueron una mezcla entre ver la temporada completa de Friends y andar en bici por la ciudad. No tenía amigos y la única persona que conocía era mi novio. Conocí el kebab y la turkish pizza, que no voy a olvidar jamás! Punto para Moers (y la comunidad árabe).

A las dos semanas de habernos reencontrado decidimos que nuestra relación no iba a dar un paso más adelante. Esto es, ni él iba a volver a Argentina (aún), ni yo me iba a quedar en Alemania. Entonces, bajo estas condiciones, decidimos que lo mejor era terminar con nuestra relación. Vamos, que a quién le gustan las relaciones a distancia (bueno… a decir verdad, tengo mucha experiencia en eso). 

A partir de ese momento, nos relajamos y decidimos terminar MI estadía de la mejor manera. Nos comenzamos a llevar mejor, hicimos más cosas juntos y nos despedimos para siempre en Düsseldorf: ninguno de los dos éramos los mismos. Cada uno había seguido un camino sin el otro y estábamos felices. En ese aeropuerto quedaron Nai y Juan (no es su nombre verdadero) que se conocieron en un pueblo pequeño de la provincia de Santa Fe, y que se acompañaron y quisieron mucho hasta ese momento. Nai y Juan ya no eran Nai y Juan. Los dos habían tomado caminos diferentes y se llevaban los mejores recuerdos el uno del otro, a pesar de que nunca más se iban a volver a ver.

Me gusta cuando las relaciones terminan así. Sin rencores. Hicimos lo que pudimos y lo que se nos fue presentando en el camino. Decidimos seguir hasta que nuestros planes ya no concordaban más. 

¿Será verdad que existe un destino y que todos seguimos un camino, sin importar las decisiones que vayamos tomando a lo largo de la vida?

Me es muy difícil creer en eso, pero a la vez me gusta jugar a conectar puntos en el pasado. Por ejemplo: Si yo no hubiera dejado medicina, tal vez no hubiera conocido a mi ex y no hubiera ido a Alemania y no me hubiera dado cuenta que me gusta viajar, y tal vez nunca hubiera optado por la carrera que elegí y entonces no hubiera conocido a mis amigas de la facu, a las que quiero y aprecio mucho, etc.

Si, ya se. Es un poco cliché. Pero me gusta hacer ese ejercicio porque es una manera de darte cuenta que cada decisión que tomás en tu vida es importante y que de alguna manera VOS vas creando tu historia a partir de estas decisiones. ¿Qué hubiera pasado si no hubiera empezado la carrera o si no hubiera conocido a mi ex, o si hubiéramos cortado cuando el se fue a Alemania? Sí, ya sé esto también. No lo vamos a poder saber, porque el tiempo nunca vuelve para atrás.

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