Primer viaje al exterior <3

A veces, me hago (y calculo que todos lo hacemos) la famosa pregunta: “Qué hubiera pasado si…?” 

¿Qué hubiera pasado si no hubiera hecho lo que quería y seguía los mandatos sociales de quedarme en mi lugar, formar una familia: marido, hijos, perro? ¿Hubiera sido feliz? ¿Estaría conforme con mi vida?

Supongo que no lo vamos a saber nunca, pero se que las decisiones que fui tomando de ahora en mas me hicieron ser quien soy ahora, y…la verdad, no estoy decepcionada 🙂

Llena de dudas en cuanto si emprender o no emprender viaje hacia América del Norte, me dejé llevar por las palabras de los demás. Y, ojo! No estoy juzgando a nadie. Supongo que a todos nos da miedo el fracaso y más que nada si estamos lejos de casa y sin nadie que nos proteja. Y sobre todo si alguien a quien queremos mucho nos cuenta que se quiere ir a un lugar desconocido y tan lejos de nosotros.

La cuestión es que mientras cada mes me llegaban mas y mas folletos con información y publicidad para ser Au Pair, yo me iba decidiendo por estudiar alguna carrera, que en el futuro me daría algo de provecho.

Y acá va una pregunta: ¿Alguien, de verdad, sabe lo que quiere hacer de su vida a los 18?¿Nos enseñan realmente todas las opciones que tenemos?¿Actuamos por miedo o por mandato, o por las dos cosas?¿Por qué nos sentimos “traicioneros” o desprotegidos cuando nos salimos de la norma?

La realidad es que comencé a dejar de lado esa opción de viajar y por otro, comenzamos a buscar alternativas con mi novio. Al tener los dos la opción de obtener la bendita ciudadanía italiana, las opciones eran muchas y buenas.

Llegó fin de año 2018 (octubre precisamente) y en ausencia de una solución clara para mi futuro, me anoté en una tecnicatura, con “rápida salida laboral” (cómo nos engañan). A partir de 2019, iba a comenzar Recursos Humanos. 

Mientras, los planes de mi novio se hicieron más reales y se terminó yendo a Alemania en el verano (el mismo que no quería que yo me vaya a USA. ¿Extraño?, un poco). La idea era que él iba a probar unos meses del otro lado del atlántico y si todo salía como lo esperábamos (el trabajo era bueno, teníamos alojamiento y yo podía sacar mi ciudadanía y vivir con él), yo me tomaba un avión a mitad de año y comenzábamos una vida juntos en el viejo continente.

La verdad es que todo eso pasó. Él consiguió trabajo, mi ciudadanía la podíamos terminar de tramitar en Italia, teníamos alojamiento y ya me había comprado mi pasaje para las vacaciones de invierno. 

El problema es que no nos habíamos percatado de una cosa: ninguno de los dos éramos los mismos y habíamos tomado decisiones diferentes en el medio. Él se quería quedar en Alemania y yo estaba tan feliz de haber podido empezar una carrera en la que sentía que pertenecía, me había hecho amigos con los que pasamos momentos increíbles, y al estar lejos de él, me dí cuenta que no era lo que quería. Todavía no estaba preparada para enfrentar ese desafío. Al menos no con él y al menos no en Europa.

De todas maneras, acepté el pasaje y la posibilidad de conocer otro país…

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